El mercado de trabajo

El mercado de trabajo y su equilibrio

Mientras que las personas compraban bienes a un precio determinado, ahora veremos cómo las empresas contratan trabajadores a un salario determinado. ¿Y en dónde se determinará todo esto? En el mercado de trabajo.

EL MERCADO DE TRABAJO es el mercado donde se intercambia el factor productivo trabajo. Las familias ofrecerán su trabajo a las empresas a cambio de un salario.

En este mercado, el papel de las empresas y de las familias es al contrario del que tienen en los mercados de bienes y servicios. En el mercado de bienes, como el de los tomates, por ejemplo, los bienes los ofertan las empresas y los demandan las familias; sin embargo, en el mercado de trabajo, son las empresas las que demandan trabajadores y las familias las que ofrecen su trabajo.

De esta manera, podemos llegar a la cantidad de trabajadores de equilibrio que se contrataran y el salario que se les pagará.

El punto de equilibrio del mercado de trabajo es aquel en el que ambas curvas se cortan; a ese nivel de salarios la cantidad de trabajadores dispuestos a trabajar coincide con la cantidad que los empresarios desean contratar. No hay desempleo: El mercado se vacía

Perooooo... 

No todos los trabajadores cobran lo mismo, ni el desempleo es cero en la vida real. 

¿Qué está pasando aquí? 

¿Ya estamos con teoría que no pasa en la práctica? 

Lo que está pasando es que el mercado de trabajo no funciona igual que un mercado de tomates. Lo que ocurre es que el mercado de trabajo tiene una serie de imperfecciones.

Imperfecciones del mercado de trabajo

El mercado de trabajo tiene una serie de imperfecciones que impide que se llegue a un punto de equilibrio como el que hemos descrito anteriormente. Vamos a verlas.

1. Oferta y demanda no se mueven libremente.

- Por el lado de la demanda las empresas tienen poder para influir en los salarios, ya que se encuentran en una posición de poder, lo que hace que a veces puedan pagar salarios muy bajos.

- Por el lado de la oferta los trabajadores pueden unirse en sindicatos y presionar aumentos de salarios con independencia de si están siendo más o menos productivos.

- EL ESTADO INTERVIENE. El Estado fija un salario mínimo (en 2019 es de 900 € en España). Además, también trata de proteger a los trabajadores con horarios máximos, indemnizaciones en caso de despido etc.

2. El trabajador no es un producto homogéneo. 

Mientras que dijimos que los tomates eran (más o menos) iguales, no pasa lo mismo con los trabajadores. Por tanto, al igual que dos coches muy diferentes van a tener un precio distinto, también los trabajadores diferentes, tendrán distintos salarios. Merece la pena por tanto abrir un apartado especial para hablar de las diferencias salariales. 

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