La revolución digital

A finales del siglo pasado, se produjo la revolución digital, lo que se ha traducido también en una revolución de la industria de la publicidad. Ahora las marcas pueden seguirnos la pista por internet, conocer nuestra edad, nivel de ingresos, y lo que nos gusta comprar. Es un negocio en el que no hay leyes. El grado de invasión no tiene límite.
“Anuncios hasta en la sopa” y “¿Por qué hacemos clic?”
Videos:
http://www.rtve.es/television/20171204/caza-del-consumidor-online/1642069.shtml
"Anuncios hasta en la sopa"
La Noche Temática inicia su emisión con el documental “Anuncios hasta en la sopa”, una producción canadiense de 2016, de 52 minutos de duración, dirigida por Scott Harper y producida por Best Trip Ever y Castlewood Productions.
La publicidad tal como la conocíamos tiende a desaparecer. En la nueva era de la publicidad, los mejores ingenieros sustituyen a los ejecutivos tradicionales. La tecnología y los algoritmos matemáticos programan una vigilancia precisa y específica. Sin ningún tipo de regulación, las compañías son libres de recopilar los datos personales de cualquier persona que acceda a internet. Información personal para diseñar anuncios que influyan en nosotros en el momento preciso en que estamos más dispuestos a gastar. ¿Es este el precio que pagamos por un Internet gratis?
Ethnan Zuckerman, profesor en el MIT Media Lab de Massachusetts, nos lo cuenta: “A cambio de esa gratuidad, no sólo estamos compartiendo información sobre los patrones de las webs que visitamos. Estamos creando miles de puntos de datos, que las compañías se compran y venden entre ellas para tratar de crear un modelo sobre nuestro comportamiento, lo que queremos, lo que compramos y cuáles son nuestros planes”.
Todas las veces que encendemos el teléfono móvil, cada página web que visitamos, cada sensor que atravesamos, todo lo que miramos, lo que compramos, cada tienda en la que entramos, en todos estos momentos, están recopilando una cantidad ingente de información sobre nosotros. Cuando salimos por una puerta, cuando entramos por otra, cuando estamos en casa. Hay toda clase de datos, que no paran de acumularse.
“Tenemos la posibilidad de entender lo que busca la gente, qué clase de hashtags siguen, qué tipo de contenidos siguen. Y eso nos permite hacernos una idea del tipo de anuncios en el que podrían estar interesados”, nos cuenta Jamie Michaels de Twitter.
“Hemos llegado a un punto en el que es posible disimular una cámara en una valla publicitaria para tratar de averiguar si le estabas prestando atención, si te hizo gracia, si te irritó, si te molestó”, nos cuenta el profesor Ethnan Zuckerman.
Sin embargo parece que la gente se está haciendo cada vez más a la idea de que no tiene privacidad. Un hecho que parece suscitar, en el fondo, muy poca resistencia.
En la publicidad digital, los algoritmos que compran, venden e identifican los anuncios están suplantando a los ejecutivos de publicidad tradicionales. La publicidad programática es algo novedoso. Ahora la publicidad se muestra a gente receptiva a ese mensaje, en base al tipo de contenidos que consumes en internet. Los ingenieros cuentan que antes, los más listos de clase solían acabar en Wall Street. Y ahora acaban en Silicon Valley. La gente que hace los trabajos más creativos, por lo general, viene del campo de las matemáticas, con un bagaje científico, gente que entiende de ordenadores.
En 2005, en el mundo se gastó cerca de 200.000 millones de dólares de publicidad. En 2015, esa cifra ascendió a los 600.000 millones de dólares. ¿Nos están acosando los publicistas?
¿Por qué hacemos clic?
La Noche Temática continúa su emisión con el documental “¿Por qué hacemos clic?”, una producción holandesa de 2016 dirigida por Martijn Kieft, de 52 minutos de duración y producida por VPRO.
Se está llevando a cabo el mayor experimento psicológico de todos los tiempos, y todos participamos en él. Cada día, un billón de personas somos analizadas en la red. Pero, ¿qué determina nuestra conducta de compra? ¿Qué ingeniosos trucos consiguen que hagamos clic en los anuncios indeseados de las webs, que llenemos nuestras cestas al máximo, permanezcamos en sitios webs el mayor tiempo posible, o votemos por un candidato en particular? Las grandes firmas buscan psicólogos. Es la persuasión online.

El viejo mundo del marketing y la publicidad, que utiliza carteles, vallas publicitarias y anuncios televisivos para persuadirnos, ha sido sustituido por un entorno completamente nuevo. Se denominan a sí mismo persuasores online. No hablan de trucos de ventas, sino de tasas de conversión, tiempo empleado, clics y hábitos.
Un mundo lleno de hábiles operadores, que han aprendido mucho en los últimos años acerca de cómo funciona nuestro cerebro y, por tanto, de la facilidad con que podemos ser persuadidos para cliquear.
Todos quieren ser capaces de conseguir que la gente compre cosas. Eso se llama persuasión. En el mundo de la publicidad ahora todo gira en torno a la persuasión. Esta es la rama del marketing de la psicología comercial.
Según los expertos, podemos ser influenciados con mucha facilidad. Las ventanas emergentes que nos parecen muy fastidiosas, cuando navegamos por la red, producen en su mayor parte resultados positivos. Entre un diez y un quince por ciento más de personas compran un producto o reservan una habitación en un hotel cuando están presentes las fastidiosas ventanas emergentes.
Tristan Harris vendió su empresa a Google, y empezó a trabajar para internet como gestor de producto. Vio de cerca como el diseño de las apps y páginas webs está cada vez más dirigido a mantenernos conectados a la red el mayor tiempo posible: “Cada actor individual, cada app, cada página web, cada servicio compiten en última instancia para captar nuestra atención. Aunque estés creando una app para la meditación, tu objetivo es enganchar a la gente para que medite cada día, para que abra la app cada día. Si eres el New York times necesitas que la gente te visite cada día. Si eres un juego adictivo o Facebook, necesitas que la gente te visite cada día y permanezca la mayor cantidad de tiempo posible. Así que todo el mundo está compitiendo por el recurso finito por excelencia que todos tenemos, que es nuestra atención o nuestro tiempo. ¿Y cuál es la mejor forma de captar la atención? Es ser cada vez mejor a la hora de persuadir a la gente, en aprovechar más y más esos instintos psicológicos para que la gente vuelva y permanezca, y así poder engancharla.”
Ahora los creadores de estas técnicas de seducción digital, entre ellos ex empleados de Google, están discutiendo la introducción de un código ético. ¿Qué nos quieren decir, cuando son los propios conductores de los experimentos los que están pidiendo que se restrinja su poder y sus posibilidades?

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