"La mano invisible" de Adam Smith


Adam Smith sorprendió al mundo entero señalando a la economía de mercado como la herramienta para alcanzar el bienestar social máximo, debido a su capacidad autorreguladora.

Para explicarlo utilizó la metáfora de la mano invisible. Una mano invisible que transforma los movimientos egoístas de las personas en aspectos que acaban beneficiando a la sociedad entera.

Cuando las personas que están en la economía toman decisiones en beneficio propio existe una mano invisible que hace que toda la sociedad se beneficie.

¿Por qué cada mañana hay pan en la panadería? El panadero no trabaja porque se lo diga el Gobierno o porque tenga el deseo de que sus vecinos estén bien alimentados, sino porque quiere ganarse la vida y busca el beneficio propio.



La mano invisible se fundamenta en la idea de que el panadero, en la búsqueda de su beneficio personal, elaborará un buen pan y procurará venderlo a un precio más bajo que su competencia, de este modo y con la voluntad de mejorar su calidad de vida consigue mejorar el bienestar de sus vecinos. Para Adam Smith los incentivos son determinantes para explicar el comportamiento humano. Si el panadero lo hace bien, su renta aumentará y con ella su nivel de vida.

Si tenemos la cena en la mesa no es por la benevolencia del carnicero, el bodeguero y el panadero, sino porque estos han actuado en su propio interés. 
Adam Smith.

Según Adam Smith, si los comerciantes compiten los unos con los otros, los mercados tendrán una buena tendencia guiados como por una mano invisible, ya que si otro panadero cobra el pan más barato, los clientes irán a su tienda y el primer panadero se verá obligado a reducir precios o a innovar para producir algo mejor. Incluso si fuera el único panadero en el pueblo, si es demasiado avaricioso, otras personas abandonarían su actividad para poner una panadería.

En la economía que planteaba Adam Smith, la competencia garantizaba la honestidad de todos, los hombres eran buenos por naturaleza y el panadero nunca hubiera aprovechado para bajar la calidad de su materia prima, los monopolios no existían y nadie tenía el poder para fijar precios.

En el siglo XXI sabemos que la mano no siempre es tan virtuosa y por ello es necesario que en determinados ámbitos se apliquen acciones correctoras, leyes y un sistema de incentivos que ayuden al buen funcionamiento de la economía y a mejorar el bienestar social.




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Fuentes: 
https://economiaparaelnoventaynueve.wordpress.com/
https://www.youtube.com/watch?v=EHXWI5tsbHs




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