EL CONSUMO Y SU IMPORTANCIA ECONÓMICA

EL CONSUMO Y SU IMPORTANCIA ECONÓMICA





La historia de Rang-Tan:
Orangután censurado: el anuncio contra el aceite de palma que no podrán ver los británicos
Un maravilloso anuncio navideño, en el que podía escucharse la voz de la actriz Emma Thompson y producido inicialmente por Greenpeace para una campaña, ha sido rechazado en el Reino Unido por ser “demasiado político” al no ajustarse a los estándares del Broadcast Code of Advertising Practice.





Una de nuestras actividades cotidianas es ir de compras, consumir. 

Las empresas nos necesitan, la actividad económica nos necesita pero... ¿nosotros cómo consumimos?

El consumo como concepto no hace referencia a nada malo ni perjudicial. Podemos definirlo como el simple hecho de consumir para satisfacer necesidades o deseos. El problema llega cuando esta actividad se vuelve patológica. Entonces ya no hablamos de ‘consumo’, sino de ‘consumismo’. La Real Academia Española (RAE) define el consumismo como “la tendencia inmoderada a adquirir, gastar o consumir bienes, no siempre necesarios.”

El consumidor constituye un agente primordial de la economía, pues participa y es elemento clave en el ciclo económico, al mismo tiempo que, a través de sus decisiones, define la etapa final de los procesos productivos. A su vez, estos patrones de consumo reflejan la solidez y la dinámica de la economía e impulsan nuevos mercados y nuevos procesos productivos, económicos y sociales.
Económicamente el consumo es lo que hace que las economías se mantengan en constante actividad generando una gran diversidad de productos a nivel mundial.
Para Keynes el consumo es lo más importante dentro de una economía debido a que esta estimula la demanda, generando una cadena de valor que conduce a más consumo, por lo tanto dando estabilidad al sistema productivo. (Caporaso y Levine, 1992, Pag. 100 a 120)
Para Marx el consumo de las personas dependerá del lugar que ocupen en la sociedad, ya sea capitalista u obrero, determinando sus preferencias al momento de consumir. (Caporaso y Levine, 1992, Pag. 50 a 60)
Para los neoclásicos las personas buscaran consumir para maximizar su beneficio personal, es decir que entre más consuman y mientras más eficientes sean al momento de hacerlo más felices serán. (Caporaso y Levine, 1992, Pag. 80 a 86)
Bruno Ferrari García de Alba (2012) afirma:
Una de las ideas más importantes para todo economista, es que los consumidores tengan los recursos suficientes para entrar al mercado y dinamizar este proceso. Es decir que gracias a la demanda se estimule el sector productivo y con ello el salario real de los trabajadores, para que puedan adquirir la diversidad de productos que hay en el mercado.

Consumir es votar


Todos somos conscientes de lo importante que es depositar nuestro voto en la urna en unas elecciones. Somos nosotros los que ponemos a nuestros gobernantes donde están y también los que hacemos que dejen el sillón si les negamos nuestro voto.




De igual forma, aunque no seamos conscientes de ello, con cada compra, y en general con cada acto de consumo, estamos "votando". Votamos a una empresa, a un sector o simplemente a una manera de hacer las cosas. Si compramos un donut, estamos votando por la comida basura, por la comida rápida, estamos votando por la generación de residuos ya que ese donut viene envuelto en un plástico del que luego nos tendremos que deshacer. Si, por el contrario, compramos un kilo de ciruelas ecológicas de Alhaurín, estamos votando por un estilo de vida saludable, por el desarrollo local, por una producción de alimentos sostenible.

Esta concepción del consumo tiene importantes implicaciones desde el punto de vista del minimalismo existencial. Consumir poco y, sobre todo, consumir sólo lo que nos hace falta y nos gusta de verdad implica cambiar cuantitativamente y cualitativamente el bucle sin fin: producir -> consumir -> tirar a la basura. Este bucle se basa, no en satisfacer nuestras necesidades reales, sino en crearnos necesidades ficticias para que continúe la retroalimentación hasta el infinito, o hasta que el planeta reviente...



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Criterios para un consumo responsable

Nuestro consumo en la mayoría de las ocasiones es sinónimo de "agotamiento". No tenemos en cuenta las repercusiones que suponen los procesos de abastecimiento de bienes y servicios para el medio ambiente. 

Conforme a la Declaración oficial de Naciones Unidas, con motivo de la Cumbre de la Tierra de 2002, "las principales causas de que continúe deteriorándose el medio ambiente mundial son las modalidades insostenibles de consumo y producción, particularmente, en los países industrializados". En este sentido, Naciones Unidas llama a revisar estos modelos insostenibles para promover el consumo responsable.
El consumo responsable responde a una elección de productos y servicios en base a su calidad y precio, a su impacto ambiental y social y a la conducta de las empresas que los elaboran. La realización de un cambio social en torno a nuestros hábitos de consumo es inminente. El principio fundamental del cambio es que todos somos responsables de nuestro consumo y de los impactos sociales y ambientales de la producción. Además, el consumo responsable, o consumo crítico, implica también consumir sólo lo necesario y evaluar la influencia de la publicidad en la creación de necesidades superfluas. Por tanto, esta responsabilidad se lleva a cabo en relación a dos grandes ejes:
  • En el medio ambiente, soporte de la vida en la Tierra, teniendo en cuenta que debemos priorizar productos con menor impacto ambiental y reducir el consumo de los recursos naturales más limitados.
  • En las personas, asumiendo y defendiendo solidariamente la obligación de garantizar los mismos derechos para todas ellas.
Cuando añadimos el calificativo de responsable a nuestro consumo estamos teniendo en cuenta la importancia que tiene la elección del consumidor entre los distintos bienes y servicios que le ofrece mercado. Es muy importante conocer aquellos productos que valoran, por un lado, la justicia social, la ética y la solidaridad y , por otro lado, la protección del medio ambiente.
La ciudadanía puede convertir su capacidad de compra en un importante instrumento de presión, ya que puede "votar por sus valores a través de su compra". Los consumidores tienen en su mano conceder el premio a aquellos que cumplan determinadas garantías sociales, laborales y medio ambientales.
La Comunidad #PorElClima te ofrece una herramienta para ello. Utiliza porelclima.com , el escaparate de productos y servicios responsables, y ponte en marcha.



CRITERIOS PARA UN CONSUMO RESPONSABLE

Para ejercer un consumo responsable podemos hacernos una serie de preguntas:
¿Necesito lo que voy a comprar? 
¿Quiero satisfacer un deseo? 
¿Estoy eligiendo libremente o es una compra compulsiva? 
¿Cuántos tengo ya? 
¿Cuánto lo voy a usar? 
¿Cuánto me va a durar? 
¿Podría pedirlo prestado a un amigo o a un familiar? 
¿Puedo pasar sin él? 
¿Voy a poder mantenerlo/limpiarlo/repararlo yo mismo? 
¿Tengo ganas de hacerlo?
¿He buscado información para conseguir mejor calidad y menor precio? 
¿Cómo me voy a deshacer de él una vez que haya terminado de usarlo? 
¿Está hecho con materiales reciclables? 
¿Las materias primas que se usaron son renovables? 
¿Hay algo que yo posea que pueda reemplazarlo? 
¿Te has informado de quién y cómo se ha realizado el producto?
La respuesta a todas estas preguntas debería tener en cuenta que, en la mayoría de los casos, realizar un consumo responsable solamente implica realizar un pequeño cambio en nuestros hábitos de consumo, lo que no conlleva ningún inconveniente considerable ni requiere un esfuerzo específico adicional.
A la hora de comprar recuerda que:
  • Debes hacerte las preguntas señaladas anteriormente y, sobre todo, pensar si lo que vas a comprar va a satisfacer realmente una necesidad o un deseo, o bien si lo compras compulsivamente.
  • Piensa a qué tipo de comercio quieres favorecer. No olvides que consumir productos locales, productos ecológicos o de comercio justo, productos naturales y productos reutilizados y reciclados, son sin duda la mejor opción medioambiental y social.
  • Infórmate acerca de las repercusiones sociales y medioambientales de los bienes y servicios. Pide información. Es tu derecho.
  • Asegúrate de la calidad de lo que compras de cara a adquirir bienes más saludables y duraderos.
  • Busca alternativas que minimicen la explotación de los recursos naturales: segunda mano, reutilizar, intercambios, reparación.
  • Haz un buen mantenimiento de las cosas y, cuando acabe la vida útil de un producto, ten en cuenta las posibilidades de reciclar los materiales de que está hecho.







La sociedad de consumo: vivir es consumir

Hoy en día el sistema económico pone al alcance de las personas todo tipo de productos y bienes para el consumo, desde lo más básico, como alimentos o prendas de vestir, hasta lo más extraño, como gorras que pueden sujetar latas de refrescos.

El modelo de bienestar de la sociedad actual se basa en la posesión y acumulación de bienes, lo cual sirve de justificación para que prolifere el consumismo entre las personas. Si el objetivo de la vida es tener muchas cosas, la principal actividad que se ve beneficiada es, lógicamente, el consumo. La posesión y acumulación de bienes suele darse siempre de forma inmoderada, tal y como apunta la definición de la RAE.

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